Guía de alquiler de moldes para hormigón impreso: Tipos, texturas y cómo elegirlos

Para reformistas, constructores e incluso particulares atrevidos en Albacete o Murcia, el alquiler de moldes para hormigón impreso se ha convertido en una opción excelente para diversificar proyectos sin necesidad de realizar una gran inversión en stock de herramientas. El diseño final del pavimento depende al 100% de la calidad y el tipo de molde elegido.

Clasificación por tipo de material

Los moldes profesionales para pavimentación decorativa se dividen en dos categorías principales según su flexibilidad:

  • Moldes rígidos (con asas): Fabricados en poliuretano de alta densidad. Son los que marcan el patrón principal sobre el hormigón fresco. Soportan los golpes del pisón sin deformarse y garantizan que las líneas de las baldosas o adoquines queden perfectamente rectas y alineadas.

  • Moldes flexibles (mantas o floppies): Son más delgados y totalmente maleables. Se utilizan exclusivamente para remates, esquinas, encuentros con paredes o zonas donde el molde rígido no puede doblarse. Una buena obra requiere contar con al menos una manta flexible por cada juego de moldes rígidos.

Las texturas más demandadas en el mercado actual

  1. Imitación Madera: Consigue reproducir la calidez de las lamas de madera natural con las vetas y nudos texturizados, pero con la durabilidad eterna del hormigón. Muy usado en terrazas y playas de piscina.

  2. Piedra Inglesa o Sillar: Ofrece un aspecto señorial e irregular que imita los grandes bloques de piedra de las construcciones rústicas. Ideal para entradas de vehículos y rampas de chalets.

  3. Adoquín (Espiga o Abanico): El clásico de los accesos residenciales y urbanizaciones. Su relieve disimula muy bien las juntas de dilatación técnicas y ofrece una alta resistencia al paso de coches.

  4. Manta de Textura Continua (Pizarra o Piedra): No tiene juntas definidas de baldosas, solo imita la rugosidad de la piedra natural cortada. Es excelente porque acelera el proceso de estampado al no tener que cuadrar líneas.